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08 Aug 2012 11:50 PM PDT (ONSoftware)
A la vuelta de cualquier viaje de vacaciones es
normal que traigas tres cosas: bolsas de ropa sucia, souvenirs para
regalar entre tus parientes y amigos, y un montón de fotos para
recordar aquellos felices días. Lo malo de hacer tantas fotos es que, al llegar
a casa, nos damos cuenta de que muchas han salido mal. Cuanto
más fácil es hacer una fotografía, menos atención prestamos a detalles como el
encuadre, la exposición o la fidelidad de los
colores. ¿Has metido la pata con tus preciosos recuerdos? No
está todo perdido: muchas de estas fotos valdrán la pena tras aplicarles
unos retoques. Vamos a enseñarte cómo llevar a cabo los más habituales
con un programa como GIMP, que además es
totalmente gratis.
1. Fotos torcidas o mal encuadradas

En GIMP existe una herramienta llamada
Rotar. Úsala con tu fotografía, no sin antes arrastrar el
puntero desde la regla horizontal hasta el punto más cercano al
horizonte para crear una guía de referencia.
Ahora ya puedes girar la foto hasta que
se encuentre recta. Si lo ves necesario, muestra o recorta los
bordes vacíos con la herramienta Imagen >
Autorrecortar.
2. Retratos a contraluz
Los retratos a contraluz pueden resultar muy expresivos. Sin embargo, para los no fotógrafos casi siempre son accidentales y no deseados, fruto de compensar un paisaje muy iluminado con una persona cerca del objetivo sin flash.

3. Colores poco fieles a los originales
Las fotos de las vacaciones suelen tomarse en exteriores, en circunstancias muy diferentes y con fuentes de luz de distinta naturaleza. Es normal que al usar la cámara en modo Automático, los colores aparezcan demasiado "fríos" (azulados) o "cálidos" (anaranjados).
Ejemplo de imagen demasiado fría o
azulada

Ejemplo de imagen demasiado cálida o
anaranjada
Para corregirlos existen dos herramientas en GIMP que hacen
maravillas: una es la de Niveles, que hemos visto en el apartado anterior y para
la que puedes seleccionar canales o tonos de color específicos (rojo, verde y
azul).
La otra es la herramienta Balance de
Colores, también dentro del menú Colores. Gracias a ella puedes
compensar el exceso de determinados colores para los tonos
oscuros, medios y claros de tus fotografías. Por ejemplo, a continuación hemos
equilibrado una foto demasiado azulada potenciando colores
opuestos como amarillo y rojo.
En este otro ejemplo, hemos balanceado una imagen más
cálida arrastrando los niveles al azul y al cian.
4. Hay objetos que estorban

La diferencia entre el Clonado y el
Saneado es que el segundo aplica también ciertos retoques
inteligentes para adaptar la textura al contorno, por lo que es más
recomendable en fondos complejos, mientras que el tampón de clonar sirve mejor
en imágenes sencillas. Aquí tenéis el resultado después de eliminar la
boya y el barco que estorban en la primera imagen.
5. La foto en sí es poco atractiva
A pesar de todos estos cambios y retoques, hay algo de lo que una foto difícilmente puede escapar: que sea sosa o carezca de interés para tus amigos. En este caso tienes la razonable opción de desecharla, que no cuesta nada, o bien tratar de darle algo de vidilla aplicándole un filtro como los que puedes hacer con aplicaciones como Instagram. No es algo que salve tu foto, pero como está de moda, quizás gane a los ojos de tus conocidos cuando la publiques en tus redes sociales.
En GIMP, gracias a sus scripts, existen muchos
filtros y efectos que puedes descargar desde Internet y aplicar
mediante el menú FIltros > Python-Fu o Script-Fu:
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